El fin de las noticias

Ya no existe nada más por contar. Todo es una eterna repetición de lo que se ha dado. Los finales de cada hecho son predecibles. El mundo va hacia el hastío. Y sobre este escenario las noticias se han acabado.

Alguien podría distinguir la frontera entre propaganda y noticia. Si todo está idelogizado. La verdad ha desaparecido entre el fango de los intereses políticos de las fuerzas dominantes en el mundo. Los estados se han dado cuenta que la gran guerra ya no se libra en el campo de batalla sino en la mente de los consumidores.

Desde la invasión a Irak la CNN nos ha querido mostrar un mundo dividido entre quienes están con Bush y quienes están con Bin Laden, pero quienes no estamos con ellos, no contamos: pues la batalla informativa es la que determina las guerras, sobre todo quién es capaz de emitirla.

Ya no compre el periódico, esa idea absurda llamada periódico, ni vea más la caja idiota, llamada televisión que es más idiota que nunca. Es mejor estar desinformado, mejor dicho despropagandizado. Internet?, sólo vea cuánto spam llega a su correo o si las cosas serias como esta, pueden estar al alcance de su mano.

El arte de reincidir

 

¿Después del 11 de septiembre han cambiado nuestras vidas? Falso. El albañil sigue siendo albañil y yo sigo escribiendo huevadas. Empeñoso, en lo que es para mí el arte de reincidir, lo digo por la escritura, de lo cual me siento orgulloso. En más de una ocasión he intentado alejarme de ella, pero por distintas motivaciones termino volviendo al redil donde el trabajo nunca termina. O cuando se acaba una de las historias creadas y uno piensa que ya no hay nada más que contar, de repente aparecen más que a uno lo embriagan y lo llevan a montarse en territorios propios y ajenos, animados por la imaginación y que terminan formando parte de nuestra existencia propia.

Por lo menos yo he creído en mis personajes y a veces me sentido ellos. Los he imaginado en este mundo y los he guiado por territorios que yo conocí. Su suerte fue la mía y su destino también. Por eso los he puesto en libros, para que otros los entiendan y se embarquen en aquella aventura que las letras son capaces de transportar.

 

Los fantasmas del abandono

A pesar que no haber querido poner nombres reales para evitar disgustos de gente que a veces es del lugar y exigen que la ficción no lo sea y en cuenta de relatar fábulas cuente la realidad; el lugar donde se desarrolla la trama para muchos será obvio. Yo he nacido en aquella tierra, pero soy tan forastero que a veces me avergüenza. No pienso como chaqueño, no siento como chaqueño, no hablo como chaqueño, no bailo como chaqueño y mi vínculo hacia ese territorio es tan lejano como lo tendría un australiano hacia El Chaco. Las veces que he viajado allá son muy pocas y por lo tanto mi contacto es superficial. Mi familia emigró cuando yo era muy pequeño y los recuerdos que me quedan son relativos a sabores, olores, colores, pero no a una imagen concreta. De viejo he regresado y las visiones que he tenido, a veces se encuentran en el presente libro.

Lo que sí conozco son los cuentos de las viejas y una de esas fuentes fue mi madre. Escuchar hablar de pueblos abandonados, de pestes, de demonios, etc. Por lo tanto el presente libro no pretende ser historia, tampoco pretensiones de hacer historia oral hablar de mitología. Yo he tomado muchos datos de diversos medios y otros he leído, los he soñado y me lancé a escribir, variando la forma, variando el contenido y el orden hasta que al final, como si apareciera la luz en el túnel tenía algo, no sé si luz u oscuridad.

Lo que más me interesó fue relatar aquella época en que viajar en tren era lo moderno. Hablo del tiempo en que el asfalto no estaba tendido en la carretera, los camiones se los hacía funcionar a punta de manija y a los chóferes se les decía con absoluta razón (maestros). Me acuerdo del famoso Tren Mixto, del Chawanquero, el Ferrobús Internacional, El Rápido. El tren era entonces símbolo de progreso y al mismo tiempo la sombra de la maldición, pues los pueblos que no coincidían con la línea quedaban rezagados del comercio y condenados a una lenta agonía.

El tren era también curiosidad. Recuerdo que mi padre contaba acerca de la inauguración del tramo Boyuibe - Cuevo, que fue cerrado corto tiempo después por problemas de rentabilidad. Él viajó en mula hasta Boyuibe, durante varios días para darse el lujo de retornar en tren hasta Cuevo donde le esperaba su mula para retornarse a Iguembe. Él lo recuerda como una gran hazaña y quizás lo fue así.

Viajar en tren era algo del otro mundo, las vidas confluían en torno a él. Ahora es un poco diferente. De inicio una empresa chilena se ha hecho cargo de su mantenimiento, o mejor decir de su agonía. Ha matado, por así decirlo, los vagones de pasajeros y dedicado exclusivamente al transporte de carga. La vieja estación que estaba situada cerca de La Madre India, no sé si seguirá existiendo, pues ahora tengo entendido ya se ha construido una terminal bimodal, rodeada de alambrados donde los polizones y buscadores de vida tienen escasas posibilidades de subir a bordo. Pero, quizás ya otra realidad se está tejiendo alrededor del tren, otras vidas, otros delitos, otras aventuras, desconocidas para mí.

Pero me queda la nostalgia del tren que rompía la lejanía, se abría paso en el terreno agreste, surcaba por donde los camiones sucumbían atrapados en el lodo. Recuerdo los viajes en el carguero, cuando con mi hermano sabíamos ir sobre la plancha, pues en el embarque de pocitos debían montar allí los vagones. Un pesito costaba el viaje y los agentes de aduana recomendaban situarse al medio para no resbalarse y caer, quizás a una muerte segura.

Así era el Chaco de los trenes. Yo quería un poco, dentro de mi novela, transmitir esta aventura de viajar, de recorrer estos territorios un poco olvidados.

 

 

La Dictadura

 

Esta novela fue pensada antes de la muerte del dictador y uno de mis objetivos era no pasar por alto ese episodio que un poco construyó el periodo actual. Yo me siento orgulloso de compartir amistad con Loyola Guzmán, a quien nunca pude mostrar estos textos. Su lucha la he compartido y sigue siendo mía. Lo cierto es que no habrá salida posible a aquel problema hasta que no encuentren a los desaparecidos.

Naturalmente que mi novela no está pensada en función de aquello sino solamente de recordar que el problema existió, aunque las nuevas generaciones ya se hubieran olvidado. No he querido hacer una apología de los luchadores sino una parodia. Yo estoy seguro que los héroes no son de carne y hueso y la historia es siempre una idealización de lo que pasó y no así un reflejo exacto. Por lo tanto, mi aproximación fue desde este punto de vista. Yo aprovecho la ocasión, para rendir mi homenaje a esas mujeres que no se olvidaron de sus seres queridos y a pesar del tiempo transcurrido siguen empeñosas en ese objetivo.

 

La nueva conquista

Me acuerdo del frugívoro, "Amable" (así se llamaba), de quien todos se le reían en La Paz, por afirmar que la tercera guerra mundial había comenzado y que ésta era la globalización. Él tenía toda la razón, la globalización es el proceso más brutal de conquista que se hubiese dado en la historia. No sólo afecta a las comunicaciones sino a la vida misma. Los norteamericanos se consideran el mundo, la visión más universalista que se hubiera concebido. La carta de ciudadanía romana es sustituida porsu estilo de vida: todos quieren tener el estilo de vida norteamericano. La ocupación de las provincias es un hecho: tropas norteamericanas se encuentran desplegadas en todo el globo. Se quiere escarmentar a estados rebeldes: el eje del mal. Desarmar a Rusia, como lo hicieron con Europa y luego encargarse de China: la única nación políticamente independiente y que no es controlada por EE.UU, convirtiéndose en su potencial adversario en el futuro.

La globalización sí que nos afecta el futuro matando las identidades nacionales. Nuestro país ya no será el mismo de aquí 30 años. Esa preocupación quizás es latente en mi novela y esa inserción de aquellos territorios abandonados a la globalidad se produce de manera desordenada, con sus desigualdades. Si antes no se pudo escapar de la cruz y a la espada, ahora tampoco al código de barras del supermercado.

 

Postscriptum

Yo sé que no hay que explicarse ni disculparse de nada cuando el texto está siguiendo su propia vida y buscando su propia suerte. Me tomo esta excepción por el achaque de la distancia. Yo pido a los lectores benevolencia y evitar comparaciones, juzgar la trama y no así los datos.

Estoy convencido de que no soy un gran escritor y tampoco tengo pretensiones de serlo. He tomado parte de mi tiempo, cariño y esfuerzo en hacer esto. Aunque el esfuerzo es compartido por otras personas como Manuel Vargas, Rolando García, Óscar Oviedo, Germán Araúz, Lupe Cajías, Jorine van Grieken y si me olvido de alguien están las disculpas aquí insertas.

Por último, quería decir que siempre me encuentro con personas que preguntan por qué uno hace esto u otra cosa. La verdad es que no tengo finalidad al escribir, tampoco pretendo promover cambios. Y estas palabras deberían tomarlas en serio porque yo ya soy un hombre viejo, que nació en el siglo pasado y si hay algo que he aprendido es que los cambios no llegan porque uno lo desea u otros lo promueven sino porque nos los encontramos. A veces hay que dejar a los problemas solos, que por sí mismos encontrarán su solución.

 

Muchas gracias

 

 

S.E. Vargas Guerrero

Partido de pedófilos

Los neerlandeses han sentido un sacudón en sus fibras morales, cuando el portavoz del partido Amor al Próximo, libertad y diversidad Ad van der Berg anunció la entrada en el escenario político del partido de los pedófilos. El programa básico de dicha agrupación es: permitir la libre relación amorosa con niños a partir de los 12 años, legalizar las drogas suaves y pesadas y levantar la prohibición contra la discriminación.

La primera palabra que se dejó escuchar es prohibición. Se podrá combatir una idea prohibiéndola? Yo creo que no. La prohibición nunca ha funcionado y siempre alentó lo que se quiere combatir. Hay miedo al debate? LO cierto es que los tabues de una sociedad, cuando son cuestionados genera una un verdadero descontrol de quienes creen que la moral es una cosa inalterable y no un hecho social e histórico, muy condicionada por el tiempo.

Los pedófilos tienen derecho ha hacer su propio partido y a reclamar la libertad de expresión? Mi opinión es que sí. Yo no estoy de acuerdo con casi todo lo que se dice, pero pienso que es necesario remover los tabues; es beneficioso para una sociedad abierta al cambio. Sólo los enmohecidos conservadores, piensan que no se debe dejar a tal o cual grupo de personas la libertad de expresión. Es de esa manera que las sociedades actuales están, tal como están.

Acerca de vargasguerrero

Mi mundo está detrás de la luz, en la oscuridad. De vez en cuando mi voz se anima a dejarse escuchar.

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